PARA LOS QUE NO LA HAN VISTO:
Los amantes del cine negro no se pueden perder esta película, sobre todo porque es una alternativa a la propuesta norteamericana que resulta ser (como todo lo Europeo) mucho más sofisticada y refinada.
La película dura unas dos horas y media pero mantiene un excelente ritmo en casi todo el metraje. Las actuaciones, especialmente del protagonista, son impecables. Comienza como la historia de un joven que va a la cárcel, pero no hay que dejarse engañar, la trama va mucho más allá de una crítica al sistema carcelario.
PARA LOS QUE YA LA VIERON O DESEAN SABER MAS:
El valor estético y emocional de esta cinta es digno de ser comentado. Esta combinación no es muy común así que no me asombra que todo el que vea la película quiera recomendarla. La historia nos presenta a un joven de quien no sabemos nada de su pasado. Desvalido, ingenuo y orgulloso, se perfila como un total perdedor incapaz de sobrevivir 6 años en prisión. Este abrupto comienzo produce un enganche emotivo con el personaje que perdura durante las dos horas y media de película. El actor es simplemente perfecto y no admite ninguna descripción menor, cada una de sus expresiones, miradas, posturas, trasmiten mil claras palabras. Con sólo estas escenas y actuación, la película sería ya una obra artística. Pero aún hay más, los primeros 50 min de película son avasallantes, la sala se queda en silencio total y creo que la gente ni pestañea. Luego el ritmo baja un poco pero sin dejar de ser interesante, llegando a la escena de Paris que es el climax de la película, acompañada por una edición de sonido alucinante. Una fotografía destacada e impecable, sobretodo en los tonos plomos y brillantes del patio carcelario. Un uso técnicamente simple de la luz pero con gran impacto como las tomas de cierre circular que transmiten frustración y horror simultáneamente y que no dan concesión alguna al espectador. Todos estos recursos para involucrarnos en una historia de un criminalillo de poca monta, que en una dura Universidad (la cárcel) logra desarrollar su potencial oculto como un Maquiavelo contemporáneo, guiado únicamente por su instinto de supervivencia. Una imagen clara e inocente del protagonista lo acompaña todo el tiempo; expresiones de fascinación, propias de un joven de 19 años, pero inoportunas en las oscuras situaciones, son estéticamente difíciles de superar.
Este joven, despreciado por todos, un paria aún entre los más excluidos sociales, aprovecha todos sus recursos y avanza acompañado por su compañero fantasma, hasta el punto de no retorno, cuando ya no lo necesita más.
Para mí, no tiene detalles de más ni de menos, es algo larga pero no es pesada y quizás los letreros de presentación de los personajes a lo Guy Ritchie pudieran ser criticados, pero me parecieron indispensables para seguirle el hilo a la historia ante tantos personajes. Es, en definitiva, un oscuro poema.
miércoles, 5 de mayo de 2010
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